Motora


 ¿Qué es la discapacidad motora? 


La discapacidad motora se define como la dificultad que presentan algunas personas para participar en actividades propias de la vida cotidiana, que surge como consecuencia de la interacción entre una dificultad específica para para manipular objetos o acceder a diferentes espacios, lugares y actividades que realizan todas las personas, y las barreras* presentes en el contexto en el que se desenvuelve la persona. Las barreras, son de distinto tipo, por ejemplo, si la dificultad de un niño o niña se refiere a la movilidad de sus extremidades inferiores,no podrá acceder autónomamente, a las dependencias de edificios o viviendas que no tengan rampas o ascensores adecuados, no podrá usar los servicios higiénicos que no estén habilitados, no podrá acceder a los medios de transporte público, difícilmente podrá practicar deportes si no están adaptados, o simplemente, trasladarse cómodamente por las calles de la ciudad las que están llenas de obstáculos. Así, más allá de sus limitaciones o dificultades físicas efectivas, las barreras de un entorno hecho por y para personas sin discapacidad, condicionarán en el niño o niña, una percepción alterada de sus posibilidades reales, y una dependencia absoluta de los otros u otras


¿Cuáles son las causas de las dificultades motoras?

 La discapacidad motora puede deberse a diferentes causas y se puede originar en diferentes etapas de la vida de un ser humano (pre-natal, peri-natal y post-natal), por alguno de los siguientes factores: Factores congénitos: Alteraciones durante el proceso de gestación, como malformaciones congénitas (espina bífida,amputaciones, agenesias, tumores, Parálisis Cerebral, etc). Factores hereditarios: Transmitidos de padres a hijos, como Distrofia Muscular de Duchenne, Osteogénesis Imperfecta, entre otras. Factores adquiridos en la etapa post-natal: Traumatismos, infecciones14, anoxia, asfixia, accidentes vasculares, Parálisis Cerebral,etc. 

¿Qué se debe conocer acerca de la discapacidad motora
para favorecer la integración de los niños y niñas en los centros de educación parvularia?

Existen una serie de ideas en torno a las dificultades motoras que se deben revisar, de modo
de conocer de mejor forma a los niños y niñas que la presentan. Para ello se analizarán a
continuación las siguientes afirmaciones:
Todas las personas con discapacidad motora tienen el mismo grado de dificultad
para moverse o desplazarse y deben usar silla de ruedas o bastones
Esto no es efectivo, existen diferentes grados de compromiso motor y no todas las personas
tienen la misma dificultad para moverse o desplazarse.
La discapacidad motora, se presentan diversos grados de compromiso funcional motor que
requieren diversas ayudas y tienen repercusiones variadas en la integración social, familiar
y escolar de los individuos. Por ejemplo, existen muchos niños y niñas que presentan
trastornos motores leves, que no son perceptibles a primera vista, por lo que tienen mayor
posibilidad de adquirir y/o desarrollar un patrón de marcha o movimiento dentro de los
límites de normalidad, sin embargo, es probable que de todas formas requieran ciertos
apoyos que faciliten estas funciones.
En otros casos, existe un compromiso motor más severo que impide el movimiento o el
desplazamiento en forma independiente y, por tanto, se requerirán ayudas técnicas para
desplazarse o moverse. También, pueden evidenciar problemas de comunicación a nivel
expresivo o problemas de manipulación. Por ello, independientemente del grado de compromiso
motor, el desafío en el ámbito educativo, debe centrarse en las estrategias pedagógicas que
se usarán para dar respuesta de la mejor manera posible a las necesidades de desarrollo
y aprendizaje de los niños y niñas con dificultad motora.
Las personas con discapacidad motora también tienen problemas para comunicarse
El habla es una actividad básicamente neurofisiológica que puede verse afectada por cualquier
trastorno del sistema neuromuscular1, por lo que algunos párvulos que presentan dificultades
motoras tienen también problemas para comunicarse.
No poder comunicarse con los alumnos o alumnas, es una de las situaciones que mayor
angustia produce en los profesionales de la educación, como también en las familias de los
niños y niñas. Desde el punto de vista de los párvulos con problemas de habla, el no poder
comunicar sus necesidades, sentimientos, pensamientos, etc., es también altamente
angustiante para ellos.

DISCAPACIDAD MOTORA

¿Qué indicadores pueden ayudar a reconocer la presencia de una posible discapacidad motora?

El indicador principal para reconocer la presencia de posible discapacidad motora en los párvulos, es conocer muy bien la secuencia del desarrollo psicomotor normal de los niños o niñas. Este será el parámetro de comparación para detectar un posible déficit motor. Si el desarrollo psicomotor de un niño o niña en particular se aleja del período en que se espera que aparezca la conducta motriz específica, será conveniente consultar con el médico pediatra o con el especialista (neurólogo, fisiatra).
 El desarrollo es una combinación de eventos entre el área motora, sensorial, cognitiva y emocional, por lo que es importante tenerlas en cuenta como un conjunto a la hora de estimular al niño. El desarrollo de un lactante, es la suma de eventos que se van sucediendo, uno tras otro, en un orden relativo de secuencias. Al ir creciendo, el primer control se manifiesta a nivel de cabeza, luego le sigue el tronco y finalmente las extremidades (brazos y piernas). 


¿Qué hacer ante la sospecha de que un niño o niña pueda presentar discapacidad motora? 

Si se tienen sospechas de que un niño o niña presenta algún tipo de dificultad motora, es necesario analizar la información recabada con el resto del equipo educativo y definir una estrategia de las acciones a seguir, para dar respuesta oportuna a sus necesidades. Si las sospechas son fundadas, planifique una entrevista con la familia o adultos responsables del niño o niña, para señalarles la inquietud y sugerir que el párvulo sea evaluado por los profesionales médicos que corresponda, en este caso, pediatra, neurólogo o fisiatra respectivamente, quienes podrán derivar al niño o niña al programa de estimulación adecuado. 
Es de suma importancia que comunique con cautela estas sospechas, a fin de no angustiar innecesariamente a la familia. Enfatice que constituye sólo una sospecha. Hable en términos relativos, utilice expresiones como “se ha observado que su hijo/a, con frecuencia pierde el equilibrio y en ocasiones se cae durante los recreos sin que nadie lo haya empujado o pasado a llevar, sería necesario consultarle a su médico”. 
Mediante frases de este tipo, podrá indicar a la familia su inquietud sobre la posible dificultad, invitándola a explorar con mayor detalle. Jamás utilice expresiones absolutas tales como “este niño/a tiene discapacidad motora”, que afirmen en forma taxativa la presencia de dificultades o trastornos motores. Recuerde que se está sólo ante una conjetura y que el diagnóstico únicamente puede efectuarlo el médico competente para estos fines.

¿Cómo preparar el contexto educativo para dar respuestas de calidad a la diversidad y a las NEE? 

Aspectos relacionados con el establecimiento en su conjunto: Considerar en el programa de capacitación para el equipo docente, la entrega de herramientas para atender a las NEE y facilitar la integración de niños y niñas con discapacidad motora. Utilizar instrumentos internos para el manejo de información: como pauta de observación propuesta en el anexo 1, anamnesis, entrevistas, etc., para recoger antecedentes relevantes de niños y niñas con déficit motor y realizar las adecuaciones curriculares atingentes a las necesidades educativas especiales que presentan. Orientar la relación positiva y natural entre todos los miembros del centro educativo con los niños y niñas que presentan NEE asociadas a discapacidad motora, evitando hacia ellos/ ellas la sobreprotección o el rechazo. 

Destacar en la comunidad educativa, las fortalezas y posibilidades de desarrollo de los niños o niñas con discapacidad motora, evitando centrarse en su déficit o en los problemas que presenta. Fomentar en los niños y niñas conductas de autonomía e independencia brindando el apoyo estrictamente necesario para su normal desenvolvimiento en el jardín o escuela.
 Trabajar en colaboración con el equipo de integración y/o con el equipo de docentes, paradocentes y unidad educativa y con las instituciones de rehabilitación a las que asisten los niños y niñas con discapacidad motora. Compartir con los/las colegas la información actualizada de las características, logros, necesidades y desarrollo de los niños o niñas con discapacidad motora integrados en el establecimiento. 

Incorporar la participación de los niños y niñas con discapacidad motora en las distintas actividades programadas dentro y fuera del establecimiento educacional: paseos recreativos, salidas pedagógicas, excursiones, etc.
La discapacidad motora se define como la dificultad que presentan algunas personas para participar en actividades propias de la vida cotidiana, que surge como consecuencia de la interacción entre una dificultad específica para para manipular objetos o acceder a diferentes espacios, lugares y actividades que realizan todas las personas, y las barreras* presentes en el contexto en el que se desenvuelve la persona. 

Las barreras, son de distinto tipo, por ejemplo, si la dificultad de un niño o niña se refiere a la movilidad de sus extremidades inferiores,no podrá acceder autónomamente, a las dependencias de edificios o viviendas que no tengan rampas o ascensores adecuados, no podrá usar los servicios higiénicos que no estén habilitados, no podrá acceder a los medios de transporte público, difícilmente podrá practicar deportes si no están adaptados, o simplemente, trasladarse cómodamente por las calles de la ciudad las que están llenas de obstáculos. 
Así, más allá de sus limitaciones o dificultades físicas efectivas, las barreras de un entorno hecho por y para personas sin discapacidad, condicionarán en el niño o niña, una percepción alterada de sus posibilidades reales, y una dependencia absoluta de los otros u otras. Como se puede apreciar en la definición, la discapacidad motora no depende entonces únicamente de las características físicas o biológicas del niño o niña, sino que se trata más bien de una condición que emerge producto de la interacción de esta dificultad personal con un contexto ambiental desfavorable.



























































































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